El sol pegaba directamente en mis ojos colándose entre las rendijas de mi persiana, la luz formaba cuadraditos pequeños en la pared de la habitación, tan limpia e impoluta como siempre. Se oían ruidos tras la puerta del cuarto. Como no podía dormir más me levanté y fui al baño. Miré mis facciones rectas, mis pómulos marcados y abrí mucho los ojos, se veían verdes y de repente se tornaron rojo fuego. Sonreí a mi reflejo en el espejo y me pasé la mano por mi pelo negro azabache, tan brillante que si lo mirabas mucho hacía daño. Bajé a la cocina del duplex donde vivía con Cristinella. Ella estaba allí haciéndose el desayuno, un zumo light y dos tostadas con mermelada de frutas del bosque. Le di los buenos días y me senté a su lado. Le miré y empecé a hacerme preguntas, preguntas que le solté así sin más.-¿Cómo me conseguiste?
-Elion, no eres un artículo de feria.
-Ya lo sé, me refiero a cómo me encontraste.
-Pues es una historia muy curiosa...
''Estaba cazando con el compañero que mi padre me había asignado para no ir sola. Cazamos un ciervo y nos encontramos un huevo dorado en el suelo, al lado del hocico del animal. Archi salió corriendo a avisar a mi padre y yo me quedé allí esperando. Tenía mucha curiosidad sobre qué ocultaba ese huevo tan brillante y sabía que si mi padre lo encontraba jamás lo sabría. Así que cambié el huevo dorado por uno roto y se la jugué a Archi, haciéndole creer a mi padre que estaba loco. Incubé el huevo durante varios meses, lo intenté de todas las formas posibles, pero no pasaba nada, hasta que un día saliste del huevo y cuando te vi me desmayé.
Cuando volví a la consciencia tenía frente a mí a un bebé llorando. Tenías el mismo color de pelo que tienes ahora, extremadamente negro, y tus ojos no paraban de cambiar de color; verde, rojo, azul, lila... A pesar de que llorabas se te veía totalmente fuerte, se veía que no eras humano.
No podía dejar que nadie te viera, si no me iba a meter en un lío muy grande. Ese día te dejé escondido en mi habitación, cambiaste muchas veces de forma, al menos no montabas escándalo. En un mes habías crecido una barbaridad, eras como un niño de 3 años, te enseñé a hablar y aprendiste a volar por mi habitación, me lo dejabas todo hecho un desastre.
Un día estaba dándome un masaje en mi cuarto y tu estabas encerrado en mi armario, pero estabas resfriado y por desgracia al estornudar sacabas un montón de fuego. Así pasó, quemaste todo mi armario, la masajista, que era oriental, conoció mi secreto, pero me ayudó a criarte y a ti te enseñó a utilizar tus poderes y a controlar todos tus cambios.''-Recuerdo esos entrenamientos, eran muy duros, todo muy zhen, tuve que aprender a controlar cuerpo y mente "Cuerpore sano mens sana."
-Es verdad, tenías que estar repitiendo esa frase todo el día, y yo también aprendí ejercicios que me sirvieron de mucho.
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