domingo, 16 de diciembre de 2012

La fiesta de humo (Cap 2) - Elion

Cristinella y yo os encontrábamos en una playa californiana, viendo el atardecer con unos cuantos amigos mientras nos tomábamos unas cuantas cañas y charlábamos de nuestras cosas. Estabamos esperando a la noche de nuestras vidas, esa noche Cristinella celebraba su 20 cumpleaños. Solo estaban invitados los chicos mas guapos y las chicas con mas glamour que Cristi conocía. Desde donde estabamos se podía ver la casa donde Cristinella y yo vivíamos, tenía un trozo de playa privada, pero no solíamos andar mucho por esos terrenos, nos gustaba mas juntarnos en otros sitios.
Mientras Cristinella se preparaba, llegaba uno de los organizadores de su fiesta con la mejor tarta que nadie podría imaginar. La transportaba en un soporte con ruedas tirado por una bici para que todo el mundo pudiera contemplar la grandiosidad de la obra. Cristinella no quería que su cumpleaños fuera como otro cualquiera, si no quería que fuera un auténtico espectáculo. Entré en su cuarto con el vestido mas rosa y pomposo que cualquiera podría imaginar, perfecto para su figura. Se lo enseñé y se quedó muerta. Cuándo hubo terminado de ponérselo la mejor peluquera de la zona empezó a organizar su preciosa melena. Le hizo medio recogido con unos tirabuzones perfectos colgando por detrás. Hasta la diosa de las mas divas podría tener envidia de Cristinella aquella noche.
Llegó la noche y la fiesta seguía su curso, Cristinella estaba muy feliz por el éxito que había tenido. Er una imagen de bailes sin parar, todo el mundo se restregaba, unos contra otros. La gran tarta quedaba en medio del salón y todo el mundo se restregaba tarta por todos lados. Cristinella bailaba con dos chicos que tenían un aspecto muy delicioso. Se restregaba en medio de los dos, rozaba sus nalgas con el paquete de uno mientras apretaba al otro contra sus despampanantes pechos, que estaban muy al descubierto ya que su vestido no tapaba mucho. El alcohol corría por vena, y la droga se encontraba en cada una de las bebidas  no había nadie que no estuviera alterado o que estuviesen parados. Todo el mundo se restregaba y se lo pasaba en grande. Las máquinas de humo soltaban la esencia de la fiesta, así todo tenía un toque misterioso cubierto de niebla. El humo se metía por todas partes.
Esa misma fiesta era la prueba final para saber si yo, Elion, me hacía el compañero de batallas de Cristinella. Había rivales muy fuertes, pero tenía la confianza en mi mismo ganada, tal y como Chan me había enseñado. La gente se abrió en corro y la batalla comenzó.
''Mi primer contrincante fue un dragón azul, difíciles de vencer, pero no me supuso gran esfuerzo aplicando las técnicas de combate de Chan. Después para mi sorpresa se añadió un felino a la pelea, tenía una faces muy abiertas, se notaba que era joven y fuerte, como los líderes de sus manadas, abrí mi boca, enseñé mis grandes colmillos en señal de contra ataqué y me lancé encima del león. Se revolvía rápido pero lo inmovilicé y clavé mis dientes en su yugular, dejándolo completamente sin vida.
El tercer contrincante no fue tan fácil de vencer. Lo había visto antes competir en gimnasios a los que Chan me llevaba para entrenar y sabía que era un hueso duro de roer. Descendió desde lo alto del salón como entrada y se acercó mucho a mí, rugió en mi propia cara y se apartó. Yo, con cara de estufacción, para que no notase mi miedo le dije:
-Uff chico comprate un colgate sensodine de esos de ahora. Te apesta el aliento.
Entonces, enfurecido, se dio la vuelta y empezó  pegarme. El primer golpe me dolió, pero cuando iba a recibir el segundo alcé el vuelo rápidamente y me coloqué sobre su espalda. Le agarré del cuello e intenté inmovilizarlo, pero fue mas rápido que yo y de un salto hacia atrás se tiró encima mía. Pesaba mucho, rugía de dolor, sentía cada una de sus escamas clavándose en mi abdomen. Conseguí darle un mordisco y se apartó de mí. intenté levantarme, pero no tenía fuerzas suficientes. Después de un terrible grito mi contrincante se abalanzó sobre mi y me dio un gran mordisco en la pata con la que me intenté defender. sufrí mucho, mis fuerzas se agotaron y allí en medio de todos me transformé en humano, tirado en el suelo, se mi desnudo con unos pantalones rasgados por todas partes. Al fondo oía la voz de Cristinella dándome ánimos, levanté la vista y vi algo fumable cayendo al lado de mi. Como pude le di varias caladas y sentí como la droga circulaba por mi sangre, dándome la energía suficiente para volver a transformarme en dragón  vencer al pipiolo ese. Así lo hice,le di un par de ganchos dejándolo en el suelo y después lo dejé sin vida chupando toda su sangre.''

Así es como oficialmente fui el compañero de batallas de Cristinella. Pero la noche no acabó aquí, la bebida seguía corriendo y la música volvió a sonar. Entonces un hombre misterioso con una cabeza de caballo se acercó a Cristinella y empezó a bailar con ella de un modo muy sensual. Esta le intentó quitar la máscara, pero el chico misterioso no le dejó. La chica palpó cada no de sus músculos bien definidos mientras él descubría sus partes mas íntimas al ritmo dela música.
Así pasaron toda la noche, hasta que el hombre le dijo a Cristinella que se tenía que marchar y se fue corriendo. Cristinella despechada le pidió a su sirviente que le diera una vuelta con los colores del amanecer en el carruaje donde se encontraba lo que quedaba dela tarta.

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