Mientras Cristinella se preparaba, llegaba uno de los organizadores de su fiesta con la mejor tarta que nadie podría imaginar. La transportaba en un soporte con ruedas tirado por una bici para que todo el mundo pudiera contemplar la grandiosidad de la obra. Cristinella no quería que su cumpleaños fuera como otro cualquiera, si no quería que fuera un auténtico espectáculo. Entré en su cuarto con el vestido mas rosa y pomposo que cualquiera podría imaginar, perfecto para su figura. Se lo enseñé y se quedó muerta. Cuándo hubo terminado de ponérselo la mejor peluquera de la zona empezó a organizar su preciosa melena. Le hizo medio recogido con unos tirabuzones perfectos colgando por detrás. Hasta la diosa de las mas divas podría tener envidia de Cristinella aquella noche.
Esa misma fiesta era la prueba final para saber si yo, Elion, me hacía el compañero de batallas de Cristinella. Había rivales muy fuertes, pero tenía la confianza en mi mismo ganada, tal y como Chan me había enseñado. La gente se abrió en corro y la batalla comenzó.
El tercer contrincante no fue tan fácil de vencer. Lo había visto antes competir en gimnasios a los que Chan me llevaba para entrenar y sabía que era un hueso duro de roer. Descendió desde lo alto del salón como entrada y se acercó mucho a mí, rugió en mi propia cara y se apartó. Yo, con cara de estufacción, para que no notase mi miedo le dije:
-Uff chico comprate un colgate sensodine de esos de ahora. Te apesta el aliento.
Entonces, enfurecido, se dio la vuelta y empezó pegarme. El primer golpe me dolió, pero cuando iba a recibir el segundo alcé el vuelo rápidamente y me coloqué sobre su espalda. Le agarré del cuello e intenté inmovilizarlo, pero fue mas rápido que yo y de un salto hacia atrás se tiró encima mía. Pesaba mucho, rugía de dolor, sentía cada una de sus escamas clavándose en mi abdomen. Conseguí darle un mordisco y se apartó de mí. intenté levantarme, pero no tenía fuerzas suficientes. Después de un terrible grito mi contrincante se abalanzó sobre mi y me dio un gran mordisco en la pata con la que me intenté defender. sufrí mucho, mis fuerzas se agotaron y allí en medio de todos me transformé en humano, tirado en el suelo, se mi desnudo con unos pantalones rasgados por todas partes. Al fondo oía la voz de Cristinella dándome ánimos, levanté la vista y vi algo fumable cayendo al lado de mi. Como pude le di varias caladas y sentí como la droga circulaba por mi sangre, dándome la energía suficiente para volver a transformarme en dragón vencer al pipiolo ese. Así lo hice,le di un par de ganchos dejándolo en el suelo y después lo dejé sin vida chupando toda su sangre.''
Así es como oficialmente fui el compañero de batallas de Cristinella. Pero la noche no acabó aquí, la bebida seguía corriendo y la música volvió a sonar. Entonces un hombre misterioso con una cabeza de caballo se acercó a Cristinella y empezó a bailar con ella de un modo muy sensual. Esta le intentó quitar la máscara, pero el chico misterioso no le dejó. La chica palpó cada no de sus músculos bien definidos mientras él descubría sus partes mas íntimas al ritmo dela música.
Así pasaron toda la noche, hasta que el hombre le dijo a Cristinella que se tenía que marchar y se fue corriendo. Cristinella despechada le pidió a su sirviente que le diera una vuelta con los colores del amanecer en el carruaje donde se encontraba lo que quedaba dela tarta.
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