-¿Digamelón? Si, entiendo. Aham... Lo entiendo. ¡No puede ser! Estaremos allí lo antes posible.
Me levanté corriendo de la silla y busqué a Cristinella. Subí atropelladamente las escaleras y entré en su habitación. Ella acababa de salir del baño.
-Eli, ¿que pasa? ¿por qué vienes tan alterado?
-Nos ha llamado la princesa Fannypunzell, está encerrada en la torre del bosque del Este, la vampiresa Dándrara ha intentado morderle.
-¿Qué? Tenemos que ir enseguida.
Abrió elfondo de su armario y entramos en el vestidor de guerra. Se puso sus botas blancas con estampado de pintura, sus leggins resistentes a todo tipo de ataque, una chaqueta de cuero negro que encontró en el baúl de su madre. Yo me puse mi equipo de depredador, todo de cuero con botas de cazador. Cogimos nuestras armas contra vampiros y salimos al balcón. Desplegué mis alas y tras una nube de humo púrpura y purpurina dorada, naranja y roja estaba totalmente transformado en dragón. Cristinella se subió a mi lomo y salté por el balcón en dirección Este. atravesamos las nubes, volamos en contra del viento y tras esquivar unas cuantas montañas divisamos la torre donde se encontraba la princesa.
Nos situamos al pie de la torre para intentar abrir la puerta, lancé fuego y hielo pero la puerta no se abría. Todo se quedó en silencio y una musiquilla melancólica empezó a sonar en mi cabeza. Miré a Cristinella.
-¿Lo oyes?
-¿El que?
-Esa música- Me miró raro pero su cara cambió. Empezó a tararear la canción, pero no era la que yo oía.
-No, esa no es- Le miré preocupado, todo aquello era muy raro.

De repente una risa malvada sonó detrás de nosotros, nos giramos de golpe y allí vimos a la vampiresa Dándrara. Su piel era blanca, igual que la porcelana, tersa, brillante, sin ningún defecto. Sus labios destacaban sobre su cara, rojos como el carmín,muy intensos pero a la vez finos y delicados. Su pelo azabache hacía su tono de piel aún mas pálido, a la vez que sus ojos, del mismo color parecían dos perlas negras.
-Ingenuos chiquillos, creéis que podéis venir aquí y vencerme como si nada, dándome un par de golpes. Sólo sois unos críos, no tenéis ni idea de lo poderosa que soy.
-¿Perdona? No deberías subestimar el poder y la fuerza de Cristinella y su Dragón, madre de las Divinas y madre de las Divas. y para tu información ya tengo veinte años, no soy una cría, y Elion crece más deprisa que un humano normal.
-Ja-ja-ja veinte años dice... ¿qué tiene eso que hacer contra mis dos mil años?
-Uff, ¿que vieja estás ya no? Deberías jubilarte.-solté aquello sin pensar, sin saber el grado de importancia que tenía.
-¡A mi nadie me llama vieja!- Sacó sus colmillos y se abalanzó sobre mí con su gran velocidad de vampiresa.
Me tiró al suelo, me tenía cogido por el cuello.
-Me pregunto como sabrá la sangre de Dragón, nunca la he probado.
Intenté escaparme, pero me era imposible, me tenía paralizado contra el suelo. Veía sus colmillos reluciendo sobre mí. Eran extremadamente afilados. En el momento que fue a morder mi cuello lancé una llamarada contra su pelo, que empezó a arder. Dándrara empezó a gritar y se levantó para apagar su melena. El fuego era una de las peores cosas que podía tocar a un vampiro. Aproveché el momento para levantarme y desplegar mis alas. La cogí del cuello y la alcé. Cristinella se puso debajo de mí y abrió un saco. El saco que llevaba directamente al infierno. La dejé caer y el saco absorbió su cuerpo. Cristi le hizo un nudo, lo dobló u lo guardó en su mochila. Bajé de nuevo a tierra y me acerqué a ella.
-¿Ahora como abrimos la puerta?
-No lo sé, está bien sellada, pero no creo que sea imposible, encontraremos el modo de salvar a la princesa.
Ideamos unos cuantos planes para que la puerta cediera, pero todos fueron en vano, no lo conseguimos. Cristi y yo estábamos agotados, nos sentamos contra la torre. Pero cuando creíamos que no había nada que pudiéramos hacer un rayo de sol salió de entre las nubes que anunciaban tormenta y algo destelló en la hierba.
-Mira Eli, ahí hay algo que brilla.- Se levantó para cogerlo. -¡Eureca! Creo que tenemos la solución.
-¿Que es?
-Es una llave, seguramente se le haya caído a ese bicho mientras intentaba matarte.
Cristinella se acercó a la puerta y probó la llave. Dio dos vueltas y a la tercera la puerta e abrió, entonces entramos corriendo en el edificio y subimos las escaleras. Arriba del todo se encontraba la princesa Fannypunzell.

-Gracias a Dios que habéis venido, llamé a Elion pero como tardabais demasiado pensé que no ibais a venir.
-Es que no podíamos abrir la puerta, esa bicha es muy lista.- Respondió Cristinella escusándose.
-Más sabe el diablo por viejo que por diablo, ¡tenía dos mil años!- añadí yo.
-Y bueno, ¿qué es lo que había pasado?, ¿por qué estas aquí?
-Yo estaba dando un paseillo después de ver el amanecer en el lago del centro del bosque, cuando de repente empecé a oír una música extraña. Me giré y vi que la tenía a ella detrás acariciándome el pelo. Me dijo que me quería para ella, que se había enamorado de mi hermosa melena. E incluso que cuando me matara se iba a quedar con ella. Entonces asustada eché a correr y este fue el primer sitio que encontré. Al parecer se me cayó la llave corriendo y la puerta sólo se puede abrir con ella.
Tras oír la historia Cristinella, la princesa y yo regresamos a casa para preparar nuestro gran fin de semana.




