miércoles, 30 de enero de 2013

El cuento de Fannypunzell. (Cap 8) - Elion

Cristinella y yo estábamos desayunando en la cocina de su casa, charlábamos sobre lo que esperábamos de este fin de semana. Coloma nos había invitado a todos a pasar el sábado y el domingo en su casa del bosque. Iba a hacer una fiesta, eso estaba más que asegurado ya que Cristi y yo estaríamos allí. a su padre no le gustaba mucho la idea, pero nos dejaba ir con la condición de no ir de aventuras mientras estuviéramos allí. La divina se levantó diciendo que iba un momento al baño, yo me quedé mirando fijamente mi taza del desayuno cuando de repente sonó el móvil de Cristinella. Como ella no estaba, lo cogí en su lugar.

 -¿Digamelón? Si, entiendo. Aham... Lo entiendo. ¡No puede ser! Estaremos allí lo antes posible.

Me levanté corriendo de la silla y busqué a Cristinella. Subí atropelladamente las escaleras y entré en su habitación. Ella acababa de salir del baño.

-Eli, ¿que pasa? ¿por qué vienes tan alterado?
-Nos ha llamado la princesa Fannypunzell, está encerrada en la torre del bosque del Este, la vampiresa Dándrara  ha intentado morderle.
-¿Qué? Tenemos que ir enseguida.

Abrió elfondo de su armario y entramos en el vestidor de guerra. Se puso sus botas blancas con estampado de pintura, sus leggins resistentes a todo tipo de ataque, una chaqueta de cuero negro que encontró en el baúl de su madre. Yo me puse mi equipo de depredador, todo de cuero con botas de cazador. Cogimos nuestras armas contra vampiros y salimos al balcón. Desplegué mis alas y tras una nube de humo púrpura y purpurina dorada, naranja y roja estaba totalmente transformado en dragón. Cristinella se subió a  mi lomo y salté por el balcón en dirección Este. atravesamos las nubes, volamos en contra del viento y tras esquivar unas cuantas montañas divisamos la torre donde se encontraba la princesa.

Nos situamos al pie de la torre para intentar abrir la puerta, lancé fuego y hielo pero la puerta no se abría. Todo se quedó en silencio y una musiquilla melancólica empezó a sonar en mi cabeza. Miré a Cristinella.

-¿Lo oyes?
-¿El que?
-Esa música- Me miró raro pero su cara cambió. Empezó a tararear la canción, pero no era la que yo oía.
-No, esa no es- Le miré preocupado, todo aquello era muy raro.

De repente una risa malvada sonó detrás de nosotros, nos giramos de golpe y allí vimos a la vampiresa Dándrara. Su piel era blanca, igual que la porcelana, tersa, brillante, sin ningún defecto. Sus labios destacaban sobre su cara, rojos como el carmín,muy intensos pero a la vez finos y delicados. Su pelo azabache hacía  su tono de piel aún mas pálido, a la vez que sus ojos, del mismo color parecían dos perlas negras.

-Ingenuos chiquillos, creéis que podéis venir aquí y vencerme como si nada, dándome un par de golpes. Sólo sois unos críos, no tenéis ni idea de lo poderosa que soy.
-¿Perdona? No deberías subestimar el poder y la fuerza de Cristinella y su Dragón, madre de las Divinas y madre de las Divas. y para tu información ya tengo veinte años, no soy una cría, y Elion crece más deprisa que un humano normal.
-Ja-ja-ja veinte años dice... ¿qué tiene eso que hacer contra mis dos mil años?
-Uff, ¿que vieja estás ya no? Deberías jubilarte.-solté aquello sin pensar, sin saber el grado de importancia que tenía.
-¡A mi nadie me llama vieja!- Sacó sus colmillos y se abalanzó sobre mí con su gran velocidad de vampiresa.
Me tiró al suelo, me tenía cogido por el cuello.
-Me pregunto como sabrá la sangre de Dragón, nunca la he probado.

Intenté escaparme, pero me era imposible, me tenía paralizado contra el suelo. Veía sus colmillos reluciendo sobre mí. Eran extremadamente afilados. En el momento que fue a morder mi cuello lancé una llamarada contra su pelo, que empezó a arder. Dándrara empezó a gritar y se levantó para apagar su melena. El fuego era una de las peores cosas que podía tocar a un vampiro. Aproveché el momento para levantarme y desplegar mis alas. La cogí del cuello y la alcé. Cristinella se puso debajo de mí y abrió un saco. El saco que llevaba directamente al infierno. La dejé caer y el saco absorbió su cuerpo. Cristi le hizo un nudo, lo dobló u lo guardó en su mochila. Bajé de nuevo a tierra y me acerqué a ella.

 -¿Ahora como abrimos la puerta?
-No lo sé, está bien sellada, pero no creo que sea imposible, encontraremos el modo de salvar a la princesa.

Ideamos unos cuantos planes para que la puerta cediera, pero todos fueron en vano, no lo conseguimos. Cristi y yo estábamos agotados, nos sentamos contra la torre. Pero cuando creíamos que no había nada que pudiéramos hacer un rayo de sol salió de entre las nubes que anunciaban tormenta y algo destelló en la hierba.

-Mira Eli, ahí hay algo que brilla.- Se levantó para cogerlo. -¡Eureca! Creo que tenemos la solución.
-¿Que es?
-Es una llave, seguramente se le haya caído a ese bicho mientras intentaba matarte.

Cristinella se acercó a la puerta y probó la llave. Dio dos vueltas y a la tercera la puerta e abrió, entonces entramos corriendo en el edificio y subimos las escaleras. Arriba del todo se encontraba la princesa Fannypunzell.

-Gracias a Dios que habéis venido, llamé a Elion pero como tardabais demasiado pensé que no ibais a venir.
-Es que no podíamos abrir la puerta, esa bicha es muy lista.- Respondió Cristinella escusándose.
-Más sabe el diablo por viejo que por diablo, ¡tenía dos mil años!- añadí yo.
-Y bueno, ¿qué es lo que había pasado?, ¿por qué estas aquí?
-Yo estaba dando un paseillo después de ver el amanecer en el lago del centro del bosque, cuando de repente empecé a oír una música extraña. Me giré y vi que la tenía a ella detrás acariciándome el pelo. Me dijo que me quería para ella, que se había enamorado de mi hermosa melena. E incluso que cuando me matara se iba a quedar con ella. Entonces asustada eché a correr y este fue el primer sitio que encontré. Al parecer se me cayó la llave corriendo y la puerta sólo se puede abrir con ella.

Tras oír la historia Cristinella, la princesa y yo regresamos a casa para preparar nuestro gran fin de semana.


jueves, 17 de enero de 2013

La nota (Cap 7) - Cristinella



Me pasé la noche en vela recopilando pistas, indicios, entre su baúl de los recuerdos. Pero no encontré nada, nada que me dijera quién había sido, nadie a quién asestarle toda mi ira de un golpe. Mi padre me dio otro baúl, lleno de sus trajes de batallas, me contó que ella se los hacía, que a parte de ser una guerrera, era una artista, se pirraba por la moda, y nada le parecía suficientemente bueno si no se lo hacía ella misma. Me quedé fascinada, con la cantidad de vestidos que había con pañuelos que ocultaban su rostro, cada uno diferente, pero todos con un dragón en el lado derecho, donde se situaba el pecho. Era lo más hermoso que había visto en mi vida. Por un momento me trasladaba al pasado, a todos esos momentos que compartí con ella, una historia, risas y mucho mundo. Por suerte, me dejó su diario, donde sólo relataba sus aventuras, a quién cazaba, que objetivo tenía, y tenía pensado leerlo desde principio a fin para descubrir quién lo hizo. Mi padre me dio todas esas cosas a noche para sentenciar que eso era lo único que iba a saber de la palabra "aventuras" y que quería que lo tuviese. Así que, muchas gracias papá, pero haré mi vida como siempre he hecho, a mi manera.

Fui a mi cuarto a prepararme para salir a tomar algo de aire fresco, para irme tal vez a un centro comercial, comer por ahí, distraerme, algo distinto. Era lo que más necesitaba en esos momentos, necesitaba evadirme de la realidad que me aprisionaba. Cuando de repente, al entrar en mi cuarto, veo una nota de color azul claro sobre mi cómoda. Siempre que te dejan una nota, significa que algo malo va a suceder, que alguien se ha ido, o simplemente algo importante que alguien no sabría decirte a la cara. En ese momento, mientras cavilaba sobre si leerla o negarme ante la realidad y escapar de lo que aquella nota quería decirme, entró Elion:

-Buenos días enana, ¿estás mejor? -Sonreía con cariño, como si supiera por todo lo que Cristinella estaba pasando, como si supiera que durante todos estos años ha sido ella la que se ha encargado de él, y que ahora le tocaba hacer a él de adulto.
-Buenos días. Sí, digamos que tenía superado hace mucho lo de la muerte de mi madre, es sólo que papá no me deja salir y además está lo de que es guerrera, pero nada que Cristinella Prado Rojo no pueda superar. -Sonreía con la mejor de sus sonrisas, sabía que no todo iba bien, que su mundo perfecto se desmoronaba por momentos, pero ante todo están los amigos y la familia, no podía dejar que Elion la viera así. No solo tenía que estar bien por él si no también por ella.
-¿Sabes? Admiro esa manera que tienes de superarlo todo, ojalá algún día tenga el coraje que tienes tú para enfrentarme así a la vida. -Se le cristalizaban los ojos, orgulloso de ella, de que fuera así, su ejemplo a seguir desde que era pequeño, no solo porque fue quien le crió, si no porque con el tiempo le ha demostrado que es una gran persona fuera del maquillaje y los zapatos.
-Muchas gracias Eli, yo también estoy orgullosa de todo lo que has conseguido, mírate, eres todo un hombre ya, y parece ayer cuando naciste. -Se mostraba melancólica, al viajar con su mente al pasado y recordar toda la guerra que le dio aquel pequeño dragón, y que hoy es un buen amigo, como un hermano.
-De nada, oye, por cierto, ¿y esa hoja azul?, ¿qué estabas haciendo? -Después de acabar esa pequeña conversación y de pasar ese nudo por su garganta, no quería recordar cosas tristes, no quería que Cristinella estuviera mal, y decidió cambiar de tema para ahorrarse un disgusto.
-Ah, esto. Sí, de hecho no sabía qué iba a hacer con ella, he ido al baño, y cuando he llegado estaba ahí, sobre la cómoda. No tengo ni idea de qué es, pero cuando te dejan una nota no suele ser nada bueno. -Le salían en la frente esas arrugas de preocupación que tanto odiaba, pero que mostraban su miedo a leguas.
-Ya veo, que tienes miedo ¿no? Y pensar que yo estaba orgulloso de ti hace unos minutos... -Quería picarle como hacía siempre que Cristinella no quería enfrentarse a algo, la única manera de hacerlo era hacerle pensar que era un reto.
-Calla, no seas bobo. Cristinella no le tiene miedo ni a la muerte, lo va a tener a una dichosa nota. -Lo dijo mofándose, como si todo el mundo supiera que ella no le teme a nada. Pero por dentro, el miedo reinaba en su alma. Pero debía hacerlo, por él, por Elion, si no, ¿qué ejemplo le iba a dar si le teme a una simple nota?
-Bien, entonces si tan valiente eres, léela y alto y claro, por favor. -Sonreía porque le encantaba picarle, proponerle algo, lo que fuera y que lo hiciese sin pensar.
-Bien, eso haré:
 "Buenos días princesa, ¿qué tal has dormido? Yo genial, soñando con tus   besos, con tu mirada, con tu pelo largo cayéndote por la espalda. ¿Sabes? Eres preciosa. No te pienses que soy un acosador ni nada de eso, te digo que te conozco y me conoces. Y algo me dice, que hoy no tienes nada más importante que quedar conmigo. Entonces, te veo en la playa a las 18:00, ponte guapa, y no me hagas esperar ¿eh? -Alguien que te quiere más de lo que crees-"
-¡Wow! Vaya tela Cristi, te los llevas de calle, y tú que estabas pensando en no leerlo... Vas a ir ¿no? -Estaba feliz, por fin algo que les salía bien en estos días. Pensaba en que Cristinella es muy orgullosa, y jamás queda con alguien sin saber quien es, porque ella siempre ha dado la cara en todos los aspectos, y pretenden que con ella hagan lo mismo. Pero iba a hacer lo que fuera para que acudiera.
-Buf, no sé, dice que no es un acosador, pero quién sabe. ¿Sabes? Creo que sí, voy a ir, así me río un rato, que me hace falta. -Dijo con tono de retintín.

Llegaron las seis de la tarde, estaba nerviosa, porque tal vez era el chico de mis sueños, que venía con flores rojas a conquistarme el corazón. Parecía romántico, y eso me encanta en un chico, la verdad es que ya quedan pocos así por el mundo. Pero por otra parte, si era un acosador no podría hacerme nada, sé defenderme perfectamente, y al quedar en la playa le silbo a mi dragón y acaba con él en un instante. Por otra parte, si no me gusta o cualquier cosa, podré pasar una tarde agradable de alguien que me regalará algo o simplemente para reírme. Y si es una trampa, pues me defiendo. No tengo nada que perder, es más, esta tarde todo está a mi favor. A no ser que no apareciera y me dejara con la intriga. Me dirigí a la playa decidida, mirando cada esquina, cada paso que daba por si podía torcerse. Y vi un chico sentado en la orilla con un papel azul en la mano, entonces supe que era él:

-Buenas tardes, notitas. -Se mofaba del juego de las notas, le parecía tan infantil y tan tierno a la vez.
-Buenas tardes preciosa, ¿ya sabes quién soy? -Sonreía con calma, con cara de serenidad, como si todo estuviera planeado, como si no le tuviera miedo a nada.
-Perdóname pero, la verdad es que no tengo ni idea. -Estaba avergonzada, porque la verdad es que era un chico guapísimo, moreno, con los ojos verdes, y la piel tostada, propia de Argentina.
-Pues que suerte, porque yo desde ese día no he podido olvidarme de ti. -Le miraba a los ojos como quien se pierde en un mar de calma.
-¿Qué día? -Estaba intrigadísima, y encima el chico se hacía el interesante y daba vueltas y vueltas sin decir de qué le conocía, se estaba poniendo nerviosa.
-El día de tu cumpleaños, tu veinte cumpleaños. -Terminó de decir esto, aportando un dato más, como si quería ir diciéndoselo poco a poco para que le tuviera más ganas, a él y a lo que quería decirle.
-Ah, ¿estabas en mi fiesta? Bueno, es que mis fiestas suelen ser un desfase como imagino que ya habrás comprobado. Pero, ¿qué te hace pensar que por estar en mi fiesta voy a saber quién eres?, había miles de personas. -Se mostraba fría e implacable, no iba a dejar que le metiera en su juego de "dime más, más".
-No sé, quizá porque estuviste besándome toda la noche y bailando conmigo y tal, pero bueno, que si quieres me voy y no te molesto. -Se molestó por su indiferencia, le caló en lo más hondo.
-No a ver, tampoco hay que ser así, no me molestas. Y si no quisiera saber quién eres no me habría molestado en venir. Pero yo sé que no eres él, ¿eres el de la cabeza de caballo? ¿Christian? -No daba crédito de lo que oía, había soñado todos los días con él desde ese día, con su cara, con su cuerpo y no podía ser él.
-¿Tan ciega estabas que no te acuerdas ni de mi cara? -Estaba ofendido, y pensar que él había pasado las noches en vela pensando en cuándo iba a volver a verla, en cuándo iba a volver a rozar sus labios con los de esa chica que le robaba el sueño cada noche.
-Mira, la verdad es que ahora mismo no lo sé, esto me ha pillado por sorpresa, y lo siento, pero no te creo. -Se levantó para irse, porque no le veía fin a esa conversación y no quería hacerle sufrir a quien fuera ese chico que parecía que tanto la quería.
-Bueno, como quieras, algún día sabrás que soy yo. Pero antes, te puedo pedir una cosa ¿y te dejo en paz? -Estaba ansioso, no podía esperar.
-Por pedir... -Como diciendo "que remedio...".
-Sólo te pido un beso. He soñado todas estas noches después de la fiesta con ellos, con tu mirada, contigo, siempre eras tú. Sé que te piensas que no me conoces de nada, pero no quiero marcharme sin hacer lo que he venido a hacer, y sin darte esto. -Le dio un ramo de flores rojas, con una nota para que la leyera en casa.
-Está bien, pero sólo uno y me dejas ¿eh? -Se moría por besar a ese extraño que sabía cuáles eran sus flores favoritas, y además era guapísimo, aunque estuviera chiflado.

Nos dimos un beso increíble, con el mar de fondo, las olas chocando contra las rocas, la arena como asiento y manto suave, la brisa rozándonos la cara. Fue un momento de película, jamás me habían dado un beso así, que significase tanto, con tanto sentimiento, tan dulce e intenso y con sabor a "te he echado de menos".

lunes, 14 de enero de 2013

La historia (Cap 6) - Elion


Cristinella había ido a hablar con su padre para que nos dejara irnos a la casa de campo de Coloma a Pasar un buen fin de semana. Mientras yo jugaba con el color de mis ojos enfrente del espejo, me encantaba ver como cambiaban de color. Me podía pasar horas y horas allí haciendo que tornaran de verdes a azules, luego a morado, rojo, dorado, cualquier color que pudiera imaginar. De repente oí la puerta de mi habitación abrirse y después cerrarse de un golpe. Salí del baño y encontré a Cristinella furiosa tirada en mi cama con la cabeza totalmente hundida en la almohada.
-Hey, ¿que pasa Cristi?
-He discutido con mi padre, no quiere que vuelva a salir de aventuras, dice que es demasiado peligroso y que no quiere que acabe como ella.
¿Ella? ¿Quien es ella
-Mi madre
-¿Tu madre?
-Ven- Se sentó con tranquilidad en la cama y me hizo un gesto para que me pusiera a su lado- Te lo contaré todo.
Me senté a su lado y la miré, miré a través de sus ojos y vi que algo revoloteaba en su interior, como si quisiera salir y revelarse.

'' Estaba hablando con mi padre sobre el tema de ir a casa de Coloma todo el fin de semana. Aceptó la propuesta pero me izo jurar que no volvería a ir nunca mas de aventuras. Me enfadé mucho, sabes que no me gusta que me corten las alas ni que me digan lo que tengo que hacer. Discutimos un rato hasta que casi se veía como le salía humo de la cabeza de tanto comerse el coco. Me puse a llorar, no podía dejar de hacer mi vida sólo por que a él se le viniera en gana. De repente se puso muy serio y me dijo:
-Creo que ya es hora de que sepas la verdad, ya tienes edad suficiente para conocer su vida.
Me quedé mirándole con cara extraña, no sabía a qué se refería. 
-¿Qué quieres decir? ¿Qué me estás ocultando?
- Verás, tu madre no murió en un accidente, bueno, si lo fue, pero no el tipo de accidente que tu crees...
-¿Me has tenido engañada toda la vida? ¿Qué clase de padre eres? 
-Lo único que yo quería era protegerte.
-Pues no has ido muy bien encaminado. 
-Lo sé... no debí hacerlo. En realidad tu madre era un excelente guerrera, entrenada para poder matar cualquier cosa que se propusiera.
-¿Como yo?
-¡No! Tú no eres una guerrera. Tú eres mi hija.
-Yo soy una guerrera, pero también soy tu hija, esto es lo que soy, y no lo vas a poder cambiar, además parece que me viene de familia ¿no?
-Me da igual que lo lleves en la sangre, no vas a a ser una guerrera y se acabó no voy a hablar mas del tema.
Me sentía llena de impotencia, que mi madre no hubiera sobrevivido a su vida no significaba que yo no lo pudiera hacer, sé que estoy preparada y que puedo aguantar cualquier cosa que me echen''

La miré muy sorprendido.
-¿Tu madre era una guerrera? ¡Ala! Que flipante.
-Así es y pienso acabar con la causa que la mató,alguien tuvo que causar ese accidente, y algo me dice que no fue un verdadero accidente.
-¿Estas diciendo que fue provocado?
-Una guerrera tiene enemigos, y no descansaré hasta encontrar al que la mató.



viernes, 4 de enero de 2013

La rebelión (Cap 5) - Cristinella

Al día siguiente me levanté con los ojos resecos de llorar el día anterior, me sentía mal porque en realidad no conocí a mi madre tanto como me hubiera gustado. Estuve toda esa noche meditando en la cama, cómo habría sido tenerla en casa, qué me hubiera dicho a cerca de los chicos, cómo hubiera sido conmigo, las cosas que me hubiera permitido hacer y las que no, si ahora estaría orgullosa de mí y todo lo que he conseguido. Pero cuando me levanté, vi la necesidad de levantarme de esa eterna caída que me había hecho deprimirme tantas otras veces y continuar con la historia, ahora tenía una vida, y otras muchas que salvar. Era tanto mi deber como mi obligación levantarme todos los días de la cama, una vez más, un día más de muchos otros. Sentía que ese día debía animarme, porque, qué es la vida si no un continuo regalo el seguir viva en este mundo de caos. Por lo que me levanté de la cama, y decidí dejar los problemas en el ayer, donde no pudiera volver a mirarlos a la cara. Me puse la radio a tope, la música marchosa reinaba por mi habitación rosa palo, y se apoderaba de la estancia, haciéndola sentir viva, aunque solo fuera un día más. Inmediatamente la música empezó a correr por mis venas, alegrándome la mirada, la vista hacia lo que a fuera parecía un día gris.En ese instante apareció mi compañero de aventuras, Elion.

-Ey Cristi, ¿te has montado una juerga en tu cuarto y no me avisas? -Entre sus párpados dormidos se entreveía la necesidad de que Cristinella se sintiera mejor, aunque ni su propio cuerpo lo tolerara en esos momentos.
-Eli, si hiciera una fiesta me encargaría de decirle al guarda que no te dejase pasar, con esa cara espantarías a cualquiera, vete a lavarte la cara anda, que tenemos muchas cosas que hacer. -Se veía que estaba descansada, y aunque todavía se asomaban unas pequeñas bolsas bajo sus ojos, se notaba la paz que reinaba en su alma, ya se había puesto en orden su cabeza y ese día tenía ganas de triunfar y que todos lo vieran.
-Bueno, veo que estás mejor, ya voy, ya voy, no seas pesada. Por cierto ¿qué cosas? -Elion estaba cansado de tanto trabajar, la noche anterior estuvo hasta las tantas consolando a su compañera, y el día anterior ya le había quitado su día de descanso semanal, el chico empezaba a pensar que Cristinella lo hacía a propósito.
-No lo sé, de momento nada, pero ya sabes que en este trabajo siempre hay que estar preparado para la acción. Hacemos una cosa, desayunamos tranquilos y después nos vamos a vestir, ¿le parece bien al señorito? -Dijo con tono burlón.
-Sí, eso suena mejor, venga, nos vemos abajo.

Después de hablar con Eli, fuimos a desayunar, y de pronto me encontré con la cara de pocos amigos de mi padre, a saber porqué me retaría esta vez.

-Buenos días chicos, ¿habéis dormido bien? -En el instante en el que dejó de decir aquello se dio cuenta de su error, por la cara de sus muchachos veía que no habían pegado ojo debidamente, y él sabía bien porqué.
-Sí papá, gracias, aún tenemos un poco de sueño, pero en cuanto nos peguemos una duchita se nos pasa -Se lo dijo guiñándole un ojo, como si estuviera despreocupada, como si fuera solo un día más.
-Buenos días señor -Dijo Elion con su habitual tono de respeto hacia el padre de Cristinella.
-Oye papá, a todo esto, ¿qué haces aquí, no se supone que tendrías que estar en la oficina desde hace horas? -Estaba concentrada en su café, pero aún así se mostraba en su rostro un deje de curiosidad, aunque no negaba estar contenta de que desayunara con ellos su padre, ya que no era muy habitual en él.
-Sí pequeña, pero hoy me he tomado el día libre para estar con vosotros, ya que el domingo estuvisteis otra vez con vuestras dichosas "misiones". -Se le notaba algo mosqueado, no enfadado, pero como si le molestara el hecho de que su hija se fuera a realizar misiones con un metamorfo, no parecía hacerle ninguna gracia.
-Eh, ¿qué mosca te ha picado?, ¿desde cuándo te importa que vayamos "de aventuras"? -Esto último lo dijo en tono burlón, como si hubiese querido hacer notar que su padre cuando quería decir "aventuras" se refería a hacer el ganso por ahí. Esto a Cristinella le molestaba, porque parecía que su padre había olvidado que dejó de ser una niña hace bastante tiempo.
-Desde que conozco el peligro que ello conlleva y no me hace ninguna gracia arriesgarme a perder a alguien que me importa, bastante tuve con la muerte de tu madre. -Se sintió mal al recordar a su esposa de nuevo, con su melena al viento, como era ella en todo su esplendor.
-Sabes que soy responsable, incluso he criado a un metamorfo yo sola, nunca te has cuestionado que sepa llevar algo tan grande como esto, y sin embargo ahora lo haces, ¿por qué? -Estaba indignada, no se podía creer que aquello estuviese sucediendo.
-Cristi, él solo quiere lo mejor para ti, bueno para nosotros. Tienes que entenderle por otra parte. -Sabía que lo único que necesitaba Cristinella era calmarse, cerrar los ojos y contar hasta diez, porque sino montaría una de las suyas.
-Mira Cristinella, sé que eres mayor y no puedo decidir sobre tu vida, pero esta es mi casa, y bajo mis normas harás lo que yo te diga, ¿queda claro o he de ser más explícito? -Se mostró impasible, no había manera humana de convencerle de que su niña iba a ir por ahí en peligro.
-No, no hay que ser más explícito, pero tengo algo que decir yo también.

En ese momento monté un baile, una coreografía de las mías, como cuando quiero desahogarme, entraron los bailarines que estaban pegados a la pared, solo necesitaba un silbido para que apareciesen. Siempre lo hacen, entran, se esconden y salen cuando silbo de nuevo, una segunda vez. El dj estaba a punto, así que empezó a sonar, la música.
Te juro que intenté avisar que llegaría tarde,
por más que intento explicar no dejas de agobiarme,
ya no me llames por favor no puedes ayudarme,
me encerraré en mi habitación para no ver a nadie.

Quiero que me dejes salir, no puedo controlar mi cuerpo,
todo lo que quiero es bailar,
quiero que me dejes salir, si no quieres que me porte mal,
déjame en paz.

Sé que me has tenido que esperar,
sé que lo que siento es de verdad,
esta noche te quería dar lo que siempre has soñado,
esta noche te iba a regalar lo que nunca te he dado.

Quiero que me dejes salir, no puedo controlar mi cuerpo,
todo lo que quiero es bailar,
quiero que me dejes salir, si no quieres que me porte mal,
déjame en paz.

Deja ya de estar en el pasado,
mírame soy fuerte lo sé,
sin control, he dejado de lado todo el mal,
yo quiero vivir.

Quiero que me dejes salir, no puedo controlar mi cuerpo,
todo lo que quiero es bailar,
quiero que me dejes salir, si no quieres que me porte mal,
déjame en paz.

Quiero que me dejes salir, no puedo controlar mi cuerpo,
todo lo que quiero es bailar,
quiero que me dejes salir, si no quieres que me porte mal,
déjame en paz.

Quiero que me dejes salir, no puedo controlar mi cuerpo,
todo lo que quiero es bailar.