
- Buenos días dragón dormilón, ¡que duermes más que las mantas! -Dijo jocosa y feliz.
- Buenos días señorita "agua sueños". Si, si, ya lo sé no hace falta que me lo digas, tenemos muchas cosas que hacer, sí, ya me levanto. -Elion se mostraba perezoso y aburrido de aquella rutina que no le dejaba respirar siquiera.
- Vaya, que humos. Recuerdame que no te tome el pelo mucho hoy. -Y se fue a la cocina tarareando tranquilamente.
- Tranquila, no creo que lo vayas a olvidar. -Dijo con cara de desesperación.
Fui a la cocina a saludar a Roberta, la cocinera y a por mi desayuno y el de Elion. Cuando terminamos de desayunar fuimos a vestirnos para ir a preparar a la casa del bosque de Coloma las cosas para la fiesta. Iba a haber música, comida, bebida, y demás. Ya que era mi mejor amiga, sabía todo lo que le gustaba, por lo que elegí las cosas adecuadas, pero con una sorpresa, un "boy", lo que se conoce comúnmente como un stripper. Había removido cielo y tierra para encontrar al stripper perfecto, pero al final no me decidí por ninguno de los que me ofrecían, ya que lo que quería conseguir era que a mi amiga se le cayesen las bragas al suelo. Por lo que, ya que soy americana y la madre de las divinas, decidí que ese stripper tenía que ser nada más y nada menos que Zayn Malik, uno de los cantantes de One Direction, el grupo favorito de Coloma. Además, me di cuenta de que ése sería un buen regalo de cumpleaños, así que así lo hice. Elion y yo organizamos todo para eso de las seis de la tarde, y como no nos acordamos de encargarle a François un vestido para esa noche, decidí irme con Eli a las mejores boutiques a por el mejor vestido que hubiera, y claro está, para él el mejor traje smoking. Nos pasamos toda la mañana de un lado a otro, hasta que al llegar las dos y media del medio día paramos a comer en un italiano y luego proseguimos nuestra búsqueda. Hasta que...
- ¡Cristi! ¡Ven, corre! ¡Es este, este es mi traje! -Señalaba, con un brillo en los ojos sobre humano, un escaparate en el que se podía ver un maniquí con un traje smoking de terciopelo rojo con una pajarita con tachuelas, al igual que en los bordes de los bolsillos y una hilera, en cada brazo, de tachuelas con purpurina negras.
- Wow, es impresionante. Me encanta, pruébatelo a ver como te sienta, aunque yo creo que te va a ir que ni pintado. -Su cara era una mezcla entre alivio, y emoción. Ese traje era un estilo que a Elion le quedaba divinamente.
- Vale, voy. -Cogió su talla y fue directamente al probador. Se cambió tan rápido que Cristinella ni siquiera tuvo tiempo de pestañear.
- Ya estoy, ¿cómo me queda? -Sonreía para sí mismo mientras tocaba la suave tela del traje con las manos.
- Divino. El terciopelo siempre sienta bien, y más acompañado de purpurina. -Cristinella le daba su total aprobación, el traje era fantástico.

En ese momento en el que yo pensaba sobre aquella tarde, y las ganas que tenía de irme a mi casa, al girar la cabeza me di cuenta de que había un vestido que llevaba mi nombre, y si no lo llevaba, lo llevaría seguro. Era bellísimo. Era un vestido rosa palo con escote en forma de corazón, la tela era puro terciopelo, con un poco de purpurina plateada esparcida. Era corto, de modo que hacía un efecto visual de unas piernas kilométricas, y lo que era mejor, tenía zapatos y bolso a juego. Unos tacones con punta redonda y plataforma de un rosa dos tonos más majo que el vestido, y el bolso era una mezcla entre los dos rosas, con unos encajes preciosos. Me enamoré en ese instante de todo ello. Tenía que ser mío, y me lo compré sin probármelo, quería salir de allí antes de fundirme la tarjeta de crédito. Entre unas cosas y otras, llegamos a las ocho a casa, y nos daba el tiempo justo para ponernos guapos. A esto que nos fuimos a pegarnos una buena ducha, y a ponernos nuestros trajes de noche, listos para triunfar. Cuando ya estábamos vestidos, peinados y de todo, estaba metiendo las cosas en mi bolso y ya había llamado a la limusina para que viniera a buscarnos. Jamás viajábamos en limusina, pero no podíamos ir con esos trajes volando porque nos estropearíamos todo el conjunto. Por lo que, estaba yendo a coger por último mi pintalabios para meterlo en el bolso cuando...
- Cristi, creo que hay un chico ahí abajo que quiere verte. -Sonrió para sí mismo porque sabía que ese era el chico que le dejó a Cristinella la nota, los había estado espiando cuando quedaron en la playa.
- Anda Eli, no me vaciles, que no tengo tiempo para tonterías ¿vale? -Estaba tan atacada de los nervios, que si pasaba su mano por el pelo se le quedaba pegado a ésta de la electricidad.
- Pero... -Iba a decirle que era él cuando le interrumpió.
- No hay peros que valgan, venga, arrea que vamos a llegar tarde. -No podía creer que en esos momentos de tensión su dragón le tomara el pelo. ¿Cómo iba a estar un chico esperándole a las nueve de la noche y en su casa?

Bajé las escaleras a trompicones para meterme en la limusina. El chico para entonces se hubo marchado, lo único que sé de aquel chico es que si estaba, ya se iba. Lo vi de espaldas yéndose cabizbajo en la oscuridad, y supe que era él. Pero en ese momento no estaba de ánimo ni tenía tiempo para hablar con él, así que lo dejé estar e hice como si no lo hubiera visto. Por fin llegamos a la fiesta del bosque, y se notó mi gran aportación en el decorado. Luces impresionantes en una hilera de árboles, altavoces de música por todo el bosque, que por supuesto, eran inalámbricos. E incluso mandé construír una gran sala de baile en medio del bosque, donde no había árboles cerca. A parte de la mesa de madera blanca enorme, con una decoración algo vegetal, pero preciosa, al igual que las rosas que eran la pieza esencial en toda la decoración. E incluso el suelo estaba plagado de pétalos de rosa, esparcidos por todo el espacio del bosque en el que íbamos a estar. Había de todo para todos. Llegué y fui a saludar a mi co-divina favorita, que se encontraba con mi otra co-divina favorita, Fannypunzell, son por así decirlo, mis divinas beta.
- ¿Cómo está la cumpleañera? Muchísimas felicidades tía, que ya me alcanzas con tus 20. -Dos besos, un abrazo, felicidad rebosante y risas, muchas risas.
- Genial, ¿cómo voy a estar con todo el tinglado que me has montado?, ¡es absolutamente increíble! En serio, mil gracias. -Coloma aún estaba en estado de shock, no podía creer todo aquello, tenía ganas de llorar de felicidad.- No hay de qué, para eso estamos Colomis. ¡Ey, sweetie! No te había visto, ¿cómo estás desde lo de ayer? -Sonrió a Coloma con cariño, y después fue a dirigirse a Fannypunzell a la que no había saludado por despiste.
- ¡Hola Cristi! Bien, estoy bien tranquila. Hoy sólo a pasárselo bien, ni hablar de trabajo ni de muertas vivientes ni nada en absoluto, hoy sólo fiesta y más fiesta. -Sentenció Fannypunzell que no estaba dispuesta a malgastar en absoluto un día como aquel.
- Bien, me parece perfecto. Pues empecemos a bailar un poquito ¿no? -Dijo Cristinella animada y preparada para todo.
- Jo, con ese vestido cualquiera. -Coloma sabía que su amiga era increíble, y con ese vestido tendría a todos los chicos a sus pies en cuanto salieran a la pista.
- Va, el tuyo es precioso, no seas envidiosa, ¡eres una divina! -Le decía animándole, además su vestido también era increíble, lo que pasa es que la divina madre, es la divina madre.
- Va, venga, vamos a bailar ya. -Coloma se puso las pilas y salió a la pista con paso firme y con sus amigas de las manos.
- ¡Guys, poned la música please! -Les dijo a los dos dj's que trabajaban para ella.
En ese momento sonaba una canción de reggeton que le encantaba a Coloma era "lo que pasó". A nosotras nos motivaba mucho salir de fiesta y bailar reggeton, por lo que les dije a mis dj's que esa sería la primera sin duda. A esto que estábamos bailando, perreando y haciendo el tonto, pero siempre como auténticas divinas, cuando se me acercó un chico.
- ¿Bailas preciosa? -Dijo con una sonrisa torcida y una mirada picante.
- Bueno, ¿por qué no? -Se hacía la dura, como siempre, pero sabía que ese era su elixir. Estaban perrenado juntos cuando este se acercó para darle un beso en los labios a Cristinella, y sin darse ésta cuenta, acabó recibiéndolo.
- Mh, ¿se puede saber qué haces? -Frunció el ceño, cruzó los brazos y se separó de él.
- Ay, perdóname, ha sido un impulso, yo... Es que estás tan buena... - Titubeaba tembloroso, no había quien se resistiera a la mirada de Cristinella, ni tampoco quien huyera de aquellos ojos feroces y enfadados.
- Ja ja ja que patético por Dios, lárgate de mi vista, ¡ya!, ¡go, go! -Se mofaba de él.
En ese momento chasqueé los dedos y le dije a mi dj al oído que pusiera la canción de "tango llorón - las divinas". Veía que el chico se iba alejando poco a poco cabizbajo y le cerré el paso.
- No, no, no, ¿a dónde vas amorcito? -Le puso cara de melosa acercando su rostro al de él, y cuando vio que el chico le estaba creyendo, empezó a sonar la música y ella se rió en su cara. Le echó para atrás con un pequeño empujón y aparecieron a sus costados sus co-divinas beta.

Empezamos a bailar en ese momento la canción de tango llorón con la coreografía que ya sabíamos y le dejé bien claro a ese chico baboso que no soy ningún objeto sexual, yo creo que le gustó incluso el baile. Bailé esa canción con todas mis divinas, dedicándosela a él claramente, e incluso en el baile se me unieron las divas, junto con mi dragón claro está. Fue una noche increíble, pero me quedo con la duda de saber qué me quería decir el chico de las notas.











